miércoles, 18 de mayo de 2011


Despedida, Celebración y Reflexión


En primer lugar quiero despedir a dos hermanas que me aportaron muchisimo, en una de mis aficiones. SINMUNOSOYNADA  un blog de belleza con reseñas sin igual! Leerlas era fácil, divertido, interesante y nos creaban nececidades "muy necesarias" que toda adicta a los beautyblogs sabe perfectamente lo que es!
Gracias por todas las entradas, por todos los consejos y espero que no nos abandoneis y sigais dando noticias muy pronto. Suerte chicas!!



En segundo lugar ayer fue el cumpleaños de mi hijo y 5 años han pasado desde que fui mama por primera vez y le vi la carita. Un dia inolvidable para unos papas orgullosos evidentemente! Todo salió muy bien pero acabamos muy cansados con tanta celebración y emociones infantiles.



Y en último lugar, esta entrada, aunque a cosmetica no se refiera, es igual de bella cuando se trata del amor que damos a nuestros hijos, y las que sois mamas lo entendereis!
En la contra de la vanguardia de hoy viene un articulo muy interesante y muy bonito... del que usaré su titulo para dejaros una reflexión :

"La paz en el mundo empieza en el vientre de la madre".

Articulo:

¿Qué es un niño?
Una persona con todas las posibilidades por desplegar, que podrá ser todo lo que quiera.

Fabuloso.
Si los adultos no lo impiden.

¿Boicoteamos a los hijos?
Los machacamos, les inyectamos complejos de inferioridad, les traspasamos neuras, les cortamos alas, segamos sus talentos, les impedimos desplegar todas sus posibilidades.

Quizá educar sea eso...
¡Discrepo! Educar es guiar, es formar sin castrar las potencias del niño.

¿Dejándole a su aire?
No. Contención, que no represión. Hay que fomentar en el niño su autorregulación: que aprenda a regular sus acciones en cada fase.

Poniendo límites, ¿no?
Las paredes del vientre materno son un cálido límite para el embrión. Los brazos paternos que le mecen son para el bebé un amoroso límite... Por tanto, hay contenciones, ¡pero con afecto y calidez y ánimo formativo!

¿Maltratamos a nuestros hijos?
¿Quién no ha abroncado a su hijo sólo porque en ese momento se sentía irritado, malhumorado? Nos vengamos en ellos de nuestros malos rollos, los humillamos, ¡y hasta llegamos a insultarlos!

Mujer…
Sí, sí: ¡los adultos somos muy cobardes! Lo que no osaríamos decirle o hacerle a un adulto en la calle o en el trabajo, ¡se lo decimos o hacemos a nuestros niños!

¿Tanto?
Los hogares albergan las mayores violencias consentidas.

¿Con qué consecuencias?
Fraguamos niños más inseguros, que no se valorarán, que tenderán a maltratarse o maltratar, a ser agresivos...

¿Cómo evitar eso?
Con conciencia: ayudarlos a autorregularse, evitando fustigarlos con nuestros brotes de rabia y fragilidades. Todo lo que hagamos o digamos debe tener propósito educativo. Pero claro, como es más fácil conducir a un niño reprimido que a un niño sano y libre... ¡tendemos a modelar a niños reprimidos!

¿Y cómo modelar a un niño sano?
Con la vacuna que la neurociencia nos confirma: cariño, afecto, amor.

¿Qué dice la neurociencia al respecto?
Que el afecto estimula la sinapsis, las interconexiones entre neuronas.

¿Sí?
¡Sí! De 0 a 1 año se establece en el cerebro humano el mayor número de interconexiones neuronales de toda su vida. Y se ha constatado que el amor de los padres y cuidadores, el cariño, el afecto expresado en caricias, besos, cosquillas, abrazos, pedorretas, achuchones... ¡fomenta las sinapsis, multiplica las redes neuronales!

O sea, que ese cerebro será más rico.
Tendrá mejores cimientos sobre los que levantar ulteriores capacidades. Haber sido mecido, acunado, besado, acariciado, amado, respetado... ¡te hará más inteligente! A más amor recibido, más inteligencia futura.

¿Qué se entiende por respeto al niño?
Tratarlo según lo que pueda esperarse de él en cada franja de edad.

Ponga un ejemplo.
De los 1,5 a los tres años, el neocórtex infantil es incapaz de procesar más de dos o tres prohibiciones. Si dirigimos 30 ¡noes! al niño... nos parecerá que nos desobedece 27 veces. ¡Y no es eso!

¿Y qué es?
Que no es capaz de grabar las órdenes. Y que decirnos ellos no es un primer paso de su autonomía personal, de perfilar su identidad: es, pues, algo saludable.

¿Y cuándo estará el niño en condiciones de entender los “noes”?
A partir de los 3,5 o cuatro años graban bien cualquier orden. Entonces sí hay que estar vigilante para evitar filiarcados.

¿Qué es eso?
Hay patriarcado (hegemonía del padre), matriarcado (de la madre) y filiarcado (del hijo): ¡busquemos mejor la heterarquía, es decir, que cada cual tenga un lugar!

¿A qué edad aparece en el niño la conciencia de género?
De los tres a los seis años se desarrolla la pulsión sexual a la par que la epistemofílica.

¿Qué pulsión es esa?
Curiosidad de saber, de conocer, de explorar: si reprimes la pulsión sexual de un niño, ¡reprimes su impulso de saber!

¿Qué hicieron mal sus papás?
Vivíamos en el campo y, por ignorancia, me pusieron a trabajar de muy niña, cargaron sobre mí altas responsabilidades familiares... Eso me ha hecho emprendedora, pero también sentirme imprescindible para el bienestar de los demás, cosa muy dañina...

El Gobierno español propone escolarizar a los niños desde su nacimiento...
Eso puede comprometer esa primera fase de formación de la persona, en la que el principal alimento es el afecto. ¡Alerta: la OMSanticipa que en 20 años la primera dolencia de la humanidad será la depresión!

Dígame que es optimista y que pronto mejorará la educación de los niños.
Seremos cada día más conscientes de la importancia de las primeras edades de la vida... o estaremos jugándonos el futuro de la humanidad. Nunca antes supimos tanto sobre la infancia: ¡si lo aplicamos, daremos lugar a la única gran revolución de verdad!

¿Sí?
Sí, la paz sobre la Tierra empieza en el vientre de la madre.


2 comentarios:

  1. Muy buen artículo, merece la pena leerlo, a ver si la gente aprende que la educación no se hace a base de gritos.

    Un beso.

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  2. Joooolin, qué chulada... Lo primero, ¡¡felicidades al peque!! Jo, cómo mola tener cinco años y unos padres que te quieran... creo que de esa época guardo celosamente dos recuerdos: el de mi madre dándome a escondidas el biberón para que mi padre no me la liara (en el buen sentido, claro, porque sí: estuve con bibe hasta los ocho años a pesar de tener pinta de asesino a sueldo. Y no, no me ha afectado de forma negativa, al menos que yo sepa...) El otro recuerdo es el de mi padre sentado junto a mí en los columpios del parque debajo de casa una tarde de mayo, a punto de empezar el verano y disfrutando de nuestra mutua compañía. Balanceándonos...
    Disfrutad de vuestra mutua compañía, ahora y siempre, cada segundo de cada año que pasa, ese es mi consejo y mi sueño para cuando finalmente Dios decida bendecirnos con un hijo (cruzo los dedos, cruzo los dedos...).
    Y el artículo me ha encantado, es bonito ver que en plena fase social del método naci para que el niño duerma, el desinteresado para que no moleste, el competitivo para que en el futuro gane pasta; queda aún lugar para palabras como cariño, afecto y amor, o lo que es lo mismo: Ser Padres.
    Un abrazo enorme para toda la familia!

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